jueves, 23 de julio de 2009

VENTAJAS Y DESVENTAJAS DEL PAPEL DE LA ABUELA EN LA CRIANZA DE SUS NIETOS


Si ellas son las encargadas de cuidar a los niños, no deben sobrecargarse de labores, pues los padres también tienen ciertas responsabilidades que no pueden delegar.
“Las abuelas no tienen nada más que hacer que estar aquí. Son mayores, no pueden jugar muy fuerte, ni correr.
Es suficiente con que manejen al supermercado. Usualmente son gordas, pero no demasiado, pues pueden amarrar los zapatos de los niños. Todos deberían tratar de tener una abuela, especialmente si no tienen televisión, porque ellas son las únicas que parecen tener tiempo para los niños”. Esa es la percepción de una pequeña de 9 años sobre lo que es una abuela, que fue publicada por la revista Pediatrics en 1995.
Casi 15 años después, el panorama no es mejor. La ausencia de los padres, especialmente por las largas jornadas laborales, ha hecho que muchos niños le digan mamá a su abuela.

Cuando se excedenEs ventajoso que ellas sean las cuidadoras, pues es alguien de confianza, y hay que decirlo, no los maltratan.
Sin embargo, deben establecerse límites. El siquiatra infantil Christian Muñoz Farías asegura que “por la experiencia y la autoridad se sienten con la potestad de participar en la crianza de los nietos”.

Aconseja el especialista que el hijo o la hija, según sea el caso, hable con la mamá y, diplomáticamente, le pida acoger las normas establecidas por la pareja para la crianza. Es ideal que siempre este papel lo ejerza el hijo y no la nuera o el yerno.

Es también aconsejable que los padres pasen tiempo con sus hijos, para no delegar demasiadas funciones y decisiones en ella. Una manera de lograrlo es estar pendiente a lo largo del día. Es clave llamarlos varias veces desde la oficina y compartir tiempo a la llegada a casa.

Otro consejo para los padres es ser considerados con la abuela. El especialista español Antonio Guijarro, quien escribió el libro Síndrome de la abuela esclava, asegura que a estas mujeres se les recargan tantas obligaciones, impropias para su edad, que terminan fatigadas y enfermas, con problemas físicos como mareos, decaimiento, dificultad para respirar, cansancio o caídas frecuentes, entre otros.
No sobrecargue a las abuelas

Aunque su ayuda es fundamental, también debe tenérseles consideración, pues ya no está en sus manos el papel de la crianza. Las abuelas no deben tomar grandes decisiones, ni encargarse de aspectos de la crianza que les corresponde a los padres.

Es posible que la abuela no se queje y cuide de los nietos con diligencia, pero aparecerán manifestaciones físicas y emocionales que reflejen su cansancio. Es difícil diagnosticarlo, precisamente porque ellas quieren participar de las actividades con sus nietos.
La mejoría se ve inmediatamente se le libera a ella de estas circunstancias, se busca un equilibrio entre las responsabilidades y sus capacidades.
TOMADO DE: EL ABC DEL BEBE

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